lunes, 27 de febrero de 2012

Capitulo 17


DALE PLAY Y LEE.

            • Narra Lilian.

Se paró frente a mí, su figura retorcida frente a la mesa estaba presente, apreté mi taza de café con una fuerza terrible, sentí como poco a poco perdía el aliento… tenía miedo a lo que pudiera pasar.

         ¿Qué haces aquí…? – dije sin comprender.
         No puedes irte.
         ¿Qué? Espera… ¿Cómo me encontraste…? – me puse de pie, molesta.
         No puedes irte – dijo con la mirada ida.
         Deja de repetir eso – negué con la cabeza – ¿Qué haces aquí Dave?
         Lo siento… – susurró apenado frunciendo el seño.

No comprendía nada de lo que él estaba diciendo, parecía que tenía algo en mente, pero no era precisamente lo que estaban interpretando sus palabras. No sabía que pensar, y tampoco estaba de ganas para perder mi tiempo, mi vuelo estaba a punto de salir, solo quedaban 5 minutos.

         Permiso – dije esquivándolo, tomando mis maletas y yéndome de allí.
         ¡No! – gritó.

Todas las personas se nos quedaron mirando, su mano apretó mi brazo con una fuerza no bruta, pero si extraña; sus ojos demostraban desesperación, su aliento estaba resultándome tan ansiado… que no sabía bien lo que podía pasar ahora.

         No puedes dejarme solo ahora, no voy a dejarte ir… recuerda que te hice una promesa, te llevaré a New York… – sonrió complicado.
         ¿A eso has venido? – reí sin ganas – Ya no quiero ir a esa ciudad, puedes ir solo si quieres, yo vuelvo a Paris, idiota – miré el suelo.

Tenía tantas ganas de golpearlo en el rostro, solo me estaba haciendo perder el tiempo, ya estaba decidida a abandonar esta ciudad, este país… y no regresar nunca más.

         Buena suerte con tu banda – me solté.
         No…

Con el corazón hecho pedazos tomé mis maletas y caminé en dirección al avión, paso a paso, como si la gravedad me jugara en contra; las personas pasaban junto a mí tan lentamente que creí que me desmayaría… Unos duros pasos comenzaron a seguirme, sentí como la presión de esa persona atormentara mi mente, de alguna manera algo estaba provocando en mí… algo que me estaba haciendo daño…

         No voy a dejar que te vayas – susurró mientras se acercaba.

Entonces me giré para verle, sus manos tomaron mi nuca y una de mis manos, la presión que hicieron sus labios sobre los míos al fin me abrían los sentidos para darme cuenta que estaba a punto de cometer el peor error de mi vida al dejar en un país tan extraño a mi mejor amiga…

Su boca se abría y cerraba dando paso a su lengua, por un extraño impulso yo correspondí, tal vez de verdad quería que esto pasara tarde o temprano, pero una alerta me hizo reaccionar.

                        ‘Vuelo 187 con destino Paris, Francia, despegará en dos minutos (…)’

¿Estaba segura que dejaría ir ese avión? ¿O simplemente esto era una despedida…? Mierda, ya no sé que es lo que tenga que pasar…

         No puedes irte… yo te necesito aquí – tomó mi rostro entre sus manos y me miró a los ojos.
         ¿Por qué? Hace menos de 24 horas no querías verme… ¿Qué te hizo cambiar de opinión?
         La verdad – dijo sin más.
         ¿La verdad? ¿De qué hablas? – reí.
         James e Ivette hablaron conmigo, ya sé lo que pasó y lo idiota que fui al tratarte tan mal injustamente… lo siento.
         Tengo un vuelo que tomar – le sonreí.
         ¿Piensas dejarme aquí solo…? – alzó la voz.
         Es triste que no confíes en mí… Yo no tengo porque estar aquí, no pertenezco a este lugar Dave…
         No volverá a pasar, en serio. No puedes irte Lilian, yo te quiero aquí… conmigo – besó mi frente.

Cerré mis ojos, sentí su aroma. Tomé su rostro con cuidado y lo besé superficialmente… no estaba convencida de nada así que tomé mis maletas una vez más y emprendí el camino hacía el puerto de embarque para abordar el avión con destino a mi ciudad natal.

Dejé atrás al hombre que revolucionaba mis hormonas, con quizá una cara de asombro al ver que él ya no podía hacer nada para retenerme en este maldito lugar; y fue allí cuando un grito me paralizó.

         ¡¡Liliaaaaaaaaaaaaaaan…!! – se escuchó en el vacío.

Me detuve, sabía quien era, su voz era inconfundible…

         No debes irte – gritaba mientras se acercaba.
         ¿Por qué no? – reí dolida.
         Porque eres mi mejor amiga – estaba sollozando.

La presión que había en su voz me atormentó, me giré para mirarla… las lágrimas corrían desde sus ojos mientras me suplicaba con su gesto de valentía que no la abandonara. Se acercó más a mí y de la nada ya estábamos abrazadas, sus brazos me aferraban a ella con una fuerza acogedora, comenzó a llorar, pidiendo disculpas, diciendo que jamás volvería a ocurrir lo que había pasado, que no volvería a insultarme porque gracias a mí ella había llegado tan lejos, gracias a mí gusto por las leyes ella se metió al rubro y conoció a James, el amor de su vida… diciendo que sin mí, ella no sería feliz.

         Perdóname… por favor – decía en mi oreja.
         Ivette… – susurré mientras dudaba de mis capacidades.
         Lilian, te lo ruego… quédate, aquí, conmigo, con Dave… por favor, quédate – me miró fijamente, abatida.
        
         ¡Vamos, Lilian! No puedes abandonarme así, tu sueño era venir a California, NUESTRO SUEÑO ERA VENIR A CALIFORNIA… no me salgas ahora con que quieres irte, aún nos quedan muchas cosas por hacer… juntas.
         No lo sé… nada es como me imaginé…
         ¿Cómo que no? Eres abogada, vives en un lujoso hotel, tienes una motocicleta, te enamoraste, tienes a tu mejor amiga aún contigo… ¿qué más quieres imaginar? Aún nos falta tener una gran casa… – sonrió animada – Si te vas… no podremos lograr nada de eso…
         ¿Enamorada? – reí.
         Por favor, no seas testaruda… quédate – suplicó.
         ¿Qué más quieres que hagamos para que te quedes? – decía Dave parado atrás de mí.
         Yo…

No sabía como reaccionar, tenía un gran nudo en la garganta; Dave comenzó a inclinarse, aún con esa mirada tan ruda que siempre ha tenido e Ivette sonrió disimuladamente cuando Mustaine de rodillas tomó mi mano.

         Lilian, te lo pido de verdad… por favor, no te vayas – dijo apenado.

Verlo así, de esa manera me rompió el corazón y como una niña tan arrepentida comencé a llorar, Dave se puso de pie y me apegó a él mientras Ivette sonreía, él me soltó y luego fue su turno para abrazarme, jamás en tanto tiempo había sentido tanto miedo de dejar a Ivette sola…

Me llevaron de vuelta a la ciudad, pero esta vez no al hotel, si no que a la casa de Dave, dijo él que tenía una habitación disponible, los chicos de la banda solían quedarse ahí cuando no querían volver a sus casas, entonces él me la prestaría por un tiempo, hasta que con Ivette consiguiéramos suficiente dinero como para comprar una casa para ambas.

         Hablaré con Lombardi para ver el asunto de tu regreso al bufé de abogados… haré todo lo posible – decía Ivette parada en la puerta.
         Si el viejo pone problemas, no te preocupes, tendré que encontrar trabajo en otro lugar – sonreí.
         No, porque siquiera somos abogadas aún, somos estudiantes y él no puede despedir a una estudiante.
         Bueno, haz lo que puedas, confío en tus capacidades…
         Haré lo mejor que pueda, ahora ve a descansar… suerte y no pienses en irte nunca más, no sin mí – me abrazó.
         Tranquila… gracias por todo Ivy – la apreté con fuerza.
         Descuida, para eso son las amigas…

Se marchó y quedé aquí con Dave, él estaba en la cocina intentando cocinar algo para comer, pero en realidad ambos sabíamos que ese no era su fuerte.

         ¿Quieres que pida una pizza o algo? – reí al verlo tratar de preparar unas hamburguesas, las que por cierto quemó.
         Sí, será mejor que comer estas cosas negras – rió.
         Está bien

Me senté en el sofá y pedí una pizza por teléfono; fui al cuarto para acomodar la ropa de las maletas en los muebles que allí había y luego volví al sofá en donde estaba Dave sentado, nos miramos un rato con intenciones ocultas que ambos poseíamos y entonces se dio el momento…

Él se acercó a mí, comenzamos a besarnos, su lengua invadía en mi boca como la mía lo hacía en la suya, sus manos me acariciaban al mismo tiempo que las mías lo deseaban cada vez más; poco a poco la temperatura fue subiendo como en toda situación de este tipo. Solo podía oír el sonido de su respiración reposada en la zona alta de mis labios, con una agitación que me incitaba a más. Rodeé su cintura con mis muslos, ambos sentados en el sofá… con cuidado desabrochó mi blanca blusa, del mismo modo que yo quité su oscura remera; él sonreía igual que yo, esto era algo que quizá debió suceder hace un tiempo atrás pero que sin embargo no habíamos tenido la oportunidad de recrear.

Mientras la emoción en ambos comenzaba a hacerse presente, alguien llamó a la puerta, ‘Que se jodan’ dijo Mustaine mientras besaba mi cuello con locura, yo solo reí, pero siguieron insistiendo, cada vez con más fuerza.

         ¡¿Es que hoy en día no puedo tener privacidad?! – gritó echando su cabeza hacia atrás.
         Ve a la puerta – sonreí.

Sonrió medio apenado, pero me levanté de sus muslos, él se puso de pie y yo me quedé en el sofá mirando la puerta para ver quien era. Dave abrió la puerta un poco enojado.

         ¿Qué mierda quieres? – bufó Mustaine.

Era Ellefson, quien no paraba de sonreír al ver a Dave sin remera, él sabía que algo estaba pasando y reía con más ganas al sospechar que había interrumpido un buen momento. Yo sonreí desde el sofá mientras que Ellefson me miraba a la lejanía.

         Lilian, abrocha tu blusa – dijo Dave serio.

Asentí riendo, él estaba incómodo al saber que su mejor amigo sabía que estábamos a punto de concretar algo que Dave deseaba hace tiempo. Los dejé solos, fui al cuarto a ver televisión un poco mientras que ellos hablaban de no sé que cosa en la sala; al poco rato llegó la pizza y ellos me llamaron para que comiéramos juntos.
Comentaron cosas de una posible gira, ciudades y estados a los que jamás he ido pero que tal vez visitaría en un futuro no tan lejano.

         (…) y bueno, Lilian irá con nosotros – dijo Ellefson antes de comer un trozo de pizza.
         ¿Qué…? – dije asombrada, pero feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario