sábado, 30 de julio de 2011

Chapter 7.

        • Narra Lilian.

Había llegado el día, tendría al fin mi cita con el famoso Dave Mustaine. ¿Si estaba nerviosa? ¡Pues ni podía mantenerme en pie! Obviamente no literalmente, pero los nervios carcomían mis entrañas; para una ocasión tan especial como esta necesitaba los consejos de la experta, sí… Ivette.

         ¿Qué debo hacer cuando lo vea? ¿Está bien si digo “Hola querido”? ¿Qué pasa si comienzan a sudarme las manos? ¿Qué debo hacer si me tropiezo entrando al restaurante? ¡Soy tan idiota que arruinaré todo! – decía como histérica caminando de un lugar a otro en esa habitación.
         Calma Lilian, todo saldrá bien – decía de piernas cruzada en mi el borde de mi cama con una cara de despreocupada, aunque en verdad no tenía que estarlo.
         ¿Cómo quieres que no esté nerviosa? ¿Qué pasa si quiere besarme y me huele mal el aliento? ¡Necesito unas mentas!

Se puso de pie y me tomó de los hombros con fuerza, frunció el seño mientras reía.

         O te calmas… o te golpeo tan fuerte que la cabeza te dará vueltas – dijo con firmeza.
         Me gustaría verte a ti cuando tengas una cita con Hetfield – apreté mis labios como una niña pequeña.
         Eso no pasará, así que ahora perfúmate que debo llevarte en mi auto…
         ¿Tienes un auto? – me sorprendí.
         Eh… si, tengo un auto – dijo incómoda.
         ¿De donde lo has sacado Ivette?  No me digas que… ¡Oh no, lo has robado! – grité como una maniática.
         No, no digas estupideces Lily, James me lo ha dado – dijo sonrojándose.
         ¡No mientas! – dije riendo – Vaya… si que te está trayendo más hacia él eh… - jugué con mis cejas de arriba para abajo.
         Que cosas dices, mejor toma tu cartera y vamos, ¡que Dave se hará viejo esperándote femme!

Reí, tomé mi cartera como Ivette me lo pidió y bajamos por el ascensor, ella reía porque sabía que estaba nerviosa, yo reía por mis nervios. Salimos del hotel y subimos al lujoso auto que James Hetfield había prestado a Ivette para que no pagase taxis ni esas cosas que suelen cobrar demasiado por llevar a personas de un lugar a otro; lo abordamos y Ivette encendió el radio para que me tranquilizara un poco, comentó cosas graciosa en el transcurso del camino, mi vestido corto… negro llamativo me ponía aún más nerviosa, tenía un escote amplio y provocativo… quizá Dave que pensaría de mí.

         Aquí es – detuvo el auto de golpe.
         Mierda Ivette, ¿Por qué no vas tú por mí? – reí como una tonta.
         Anda, no seas tímida, recuerda cuando robamos alcohol en tu cumpleaños de los 19, recuerda eso y te irá bien – sonrió como mi hermana mayor.
         ¿Qué tiene que ver eso con esto? – dije sin entender.
         Pues tuviste personalidad para ello, piensa que esto es más fácil, la policía no te estará persiguiendo – rió.
         Idiota – negué con mi cabeza riendo.
         Suerte amiga, bésalo con pasión – guiñó un ojo riendo.

Cerré la puerta riendo, acomodando mi vestido y tragando bruscamente saliva para prepararme a entrar.

         ¡Tienes un buen trasero nena! ¡Sacúdelo en su cara! – gritó desde el auto haciendo que mucha gente me mirase a mí y a ella.
         Dios… Ivy… – reí en un susurró.

Un sujeto que estaba junto a la puerta me dejó pasar caballerosamente, entré en ese restaurante muy elegante y paré para buscarlo con la mirada, encogí mis delineados ojos en busca de su despeinado cabello, no lo encontré en un primer momento… pero un brazo aleteando a la lejanía captó mi atención: era él.

         Llegó el momento… – tragué saliva una vez más, sintiendo como bajaba por mi esófago con fuerza.

Caminé al vaivén de mis caderas, miré su rostro mientras me acercaba y su cara de asombro con la boca semiabierta me hacía saber que le gustaba como me veía. Tomé la silla para sentarme frente a él y éste se paró, levantó la silla para que me sentase… fue todo un caballero.

         Gracias… – sonreí tímida.
         Te ves hermosa – dijo sonriente volviendo a sentarse frente a mi.
         Nah’ que cosas dices Dave – sonreí.
         Es cierto, te ves linda, ¿Qué quieres comer?
         Me conformo con un helado… nada de comida, los nervios me revolvieron el estómago…
         ¿Nerviosa? Vaya, eso me halaga – rió.

El garzón llegó con los platos que luego de un rato pedimos, tomé mi helado con timidez, este sujeto si sabía como cohibirme, hablamos un rato de negocios… hasta que toco el tema de lo personal.

         ¿Tienes novio? – dijo sereno luego de acabar su helado.
         No… ¿tu tienes novia? Apuesto que si – sonreí encogiendo mis ojos.
         No, soy un hombre soltero… libre por la vida. ¿Cómo es que una chica tan linda no tenga novio…? – sonrió.
         Pues ya sabes, soy de Francia, no podía ligar con alguien y luego abandonarlo… no soy de esas – miré a otro lugar que no fueran sus ojos.
         ¿No eres de esas? Eso me gusta…
         No, no soy de esas – dije orgullosa, volviendo a mirar sus ojos.

Después de un largo rato de miradas en silencio, dejo libre un suspiro que llevó una linda sonrisa, que me hizo sonreír a mi también… hasta que sonó mi celular.

         ¿Lilian? Lamento interrumpir tu bello momento de amor con Mustaine, pero debes venir a tu departamento urgente…
         ¿Qué ha pasado? – sin querer presioné el altavoz.
         Solo ven ¿si?
         ¿Momento de amor? – dijo riendo Mustaine a carcajadas.

Guardé el teléfono y me levanté acelerada.

         Lamento esto Dave, pero debo irme – dije sonrojada.
         Yo te llevo muñeca, vamos – sonreía con lo que dijo Ivette.

Mal momento para interrumpir, pero peor aún para que escuchase eso.

sábado, 23 de julio de 2011

Chapter 6.

             • Narra Ivette.

Comenzamos trabajando con los problemas judiciales de personas comunes y corrientes, las que no necesitaban asuntos internos ni nada de eso… me pareció fácil y de echo lo era, pero cuando pasamos a la segunda fase, en donde debíamos enfrentarnos con asuntos delictuales y reos mismos de la cárcel de alta seguridad, me compliqué bastante.

         ¿Qué documentos debo aprobar primero? – miré a Lilian.
         Los de conducta – rió.
         ¿Segura?
         Si mujer, luego el problema con la victima, primero va la declaración y luego la lectura de las apelaciones respectivas…

Dios, ella siempre tenía que saberlo todo, ¿por qué simplemente no presto más atención? Soy una descuidada lo sé, pero tenerla a ella siempre me salva, más en una situación como lo son los exámenes sorpresa que se le ocurren a este viejo decrépito.
Avanzamos con los exámenes, logramos pasarlos todos, Paúl nos dijo que lo habíamos sorprendido… aunque más bien dicho Lilian lo había echo, ella hizo mi examen, pero que gran amiga tengo… ¿no?

         Me has salvado la vida Lily – reí abrazándola.
         Pues si eso es un gracias, de nada Ivy – sonrió correspondiéndome.
         ¿Qué haremos hoy? Veo que no nos hemos dedicado tiempo a estar juntas, este trabajo nos ha separado bastante
         Si, tienes razón, no lo sé… Tengo unas entradas para ir a un concierto de Ozzy Osbourne – me mostró los boletos.
         ¿Y eso de donde lo has sacado? – grité asombrada.
         Dave me los ha dado – se sonrojó.
         Veo que ese tipo donde pone el ojo… pone la bala – reí.
         Cállate – dijo avergonzada.
         ¿Qué tal te va con ese sujeto? – bajamos las escaleras.
         Bien, no me quejo… ahora soy como tu, pero en Megadeth – mordió su labio.
         ¿Si? Maravilloso, así podrás hacer el papeleo de Metallica por mí
         ¡Pero si eres una vaga! No se porque quisiste estudiar leyes si en verdad no te importa – rió.
         Claro que me importa, además era la única manera de salir de casa… lejos, muy lejos. Además te tengo a ti mequetrefe – la despeiné.
         ¿Sabes? Deberíamos ir a comer a McDonald’s
         Si, tienes razón… vamos.

Detuvimos un taxi y partimos a dicho lugar, no quedaba lejos así que no tendríamos mayor problema, llegamos a dicho lugar y pedimos una hamburguesa que nos hacia mucha falta, reímos recordando como nos conocimos, sí… por Internet, lejanas una de la otra.

         ¿Has besado a James? – reía con la boca llena Lilian.
         ¡No! Pero pronto podré besarlo, la primera vez que lo vi me paralicé, me acordé de ti en el hotel cuando viste a Mustaine – reí.
         ¡Pero que mala eres!
         Si que lo soy, pero que importa – seguí riendo.
         Dave me invitó a salir… – susurró.
         ¡¿DE VERDAD?! – grité.
         Si, pero baja la voz Ivette – rió.
         ¡Es asombroso! Vas a salir con una estrella de la música Lilian, ¿Cómo no te emociona eso? Cosas como esta no le pasan a cualquiera…
         ¿Y qué? A cualquiera le puede pasar, incluso a ti… terminaras de novia con James estoy segura…
         ¿Por qué lo dices?
         Pues por sus celos incluso de mi
         Como va a estar celoso de ti – reí.
         ¡Claro que si! ¿No lo recuerdas? Ese día que Dave vino a buscarme y James te vino a buscar a ti, me miró con odio solo por estar contigo… es obvio que le gustas – movió sus cejas de arriba abajo.
         ¡Que cosas dices! – grité sonrojada.
         ¡No lo niegues! Se nota que le gustas, es atento contigo y se puso celoso cuando me vio, y eso que soy mujer  - rió.
         Deja de hablar incoherencias Lilian y come tu hamburguesa…
         ¿Y para que te sonrojas? – rió a carcajadas.
         ¡Cállate! – reí.

Me puse de pie y sin querer volteé el vaso con gaseosa haciendo que este cayera sobre mi, me mojé como una niña pequeña, con la gaseosa en mi ropa salimos del lugar, riendo obviamente de mi pequeño gran accidente.
Caminamos por esas fantásticas calles, asombrándonos con todo lo que podíamos ver.

         ¿Cuándo es ese concierto del que me hablaste?
         Mañana… ¿iremos?
         ¿No tenías una cita con Dave? – levanté mis cejas.
         Mierda… tienes razón… ¿entonces por qué me dio estas entradas…?
         Para probarte, es seguro – reí.
         ¿A que te refieres?
         Pues creo que debes elegir entre el concierto y él… así prueba que tan interesada estás en él – moví mis cejas molestándola.
         Y ya es obvio lo que haré – sonrió mirando el suelo mientras caminábamos.
         ¿Si? ¿Qué harás?
         Iré al concierto – rió

Caminamos a una oficina piloto donde podríamos ver departamentos para vivir, encontrar un lugar sería difícil.

         No puedes ir al concierto, debes ir a esa cita con Dave, Lily, no seas idiota

Nos sentamos a esperar, el sujeto estaba ocupado atendiendo a una pareja antes que a nosotras.

         Es que tengo miedo a enamorarme Ivette, tu no sabes todo lo que sufrí allá en Francia en mis otras relaciones…
         ¡Pero no puedes desaprovechar una situación como esta! Tenemos una vida nueva, nuevos trabajos, nuevas metas… no puedes arruinar esto por lo que te pasó en Francia – dije molesta  – Será mejor que reacciones… las cosas han cambiado querida…
         No lo sé Ivy, tengo tantos pensamientos distorsionados…
         Cállate, no le eches la culpa a esto, debes salir con Dave y punto. No iré contigo a ningún concierto de Ozzy ni nada por el estilo por que tú tienes una cita ¡he dicho! – dije imponente.
         Está bien, no te enojes – frunció el seño.

Fue nuestra primera discusión aquí en los Estados Unidos, luego de ello, partimos a revisar el departamento de muestra para ver si nos gustaba lo que veíamos, era agradable y acogedor, no teníamos el dinero ahora… pero lo queríamos.

jueves, 21 de julio de 2011

Chapter 5

           • Narra Lilian.


Así pasaron unos días, quizá unas dos semanas, en donde nosotras nos fuimos adaptando a este país, a este nuevo mundo para nosotras… queriendo así por fin, ganar un poco de respeto. No es por presumir pero tuve buenas calificaciones en los exámenes de cuestionamiento, fui unas de las mejores… sin embargo mi querida amiga… no.


         ¡Dios Ivette!
         ¡Soy un fiasco, me admiro! – gritaba riendo.
         No me alegraría por eso si fuera tu – dijo presumido Johan, uno de nuestros compañeros.
         Ignóralo – dije molesta.
         ¿Quién te crees tú para decirme eso? – gritó Ivette al sujeto.
         Pues alguien que tiene mejores calificaciones – sonrió egocéntricamente.
         Dios… ¡basta! – dije serena.
         ¡Nada que basta! ¡Estoy harta de que nos traten diferente solo por ser francesas! ¡Américains sacrément!

Paúl nos observaba a la lejanía mientras intentaba controlar a la desquiciada de Ivette, tomé su brazo y la llevé afuera a la fuerza, en donde sí, había otro alboroto.

         ¿Pero que dem…? – dije asombrada.
         ¿Esos son…?

Sí, Dave Mustaine desde un lado con su banda Megadeth y James Hetfield del otro con su banda Metallica, disputaban un intercambio de groseras palabras. La razón obviamente la desconocíamos ambas, pero queríamos averiguar así que entramos en acción, nos acercamos a ellos.
El vocalista de la banda de mi amiga me miró con desprecio mientras que Dave sonreía al saludarme, lo mismo pasó con Dave mientras Ivette saludaba a James.

         Hola Lilian – dijo encogiendo sus ojos sonriente Dave.
         Hola – dije ya con un poco de personalidad.
         Hola lindura – decía James besando la mejilla de Ivette.
         Hola señor James – dijo orgullosa ella.

Sin razón James ya me odiaba tan solo por el echo de que conociera a Dave, y lo mismo él, odiaba sin razón a Ivette por el simple echo de que conociese a su enemigo de hace un tiempo, James.

         ¿Qué hacen aquí? – pregunté.
         Venía a buscarte… quería conversar de algo serio contigo – respondió Mustaine.
         ¿Si? ¿Sobre qué?
         Este no es lugar para hablar, mucho menos delante de esta gente – refiriéndose a Metallica.
         ¡Que te sucede idiota! – gritó James.
         Señor James, será mejor que se tranquilice, esta es la vía pública – dijo Ivette.

Reí viéndola tratar con respeto a aquel sujeto, sí su gran ídolo. Dave me abrazó con uno de sus brazos por sobre los hombros y sentí como la sangre se me venía a la cabeza, sentí el rubor sobre mis mejillas y vi reír al resto de miembros de la banda.

         Que linda te ves sonrojada – rió Ellefson.
         No la molestes David – dijo serio y respetuoso Dave.

Me cohibí entre su brazo y su torso, me llevó a la limusina que los cuatros traían consigo; Ivette se fue con su respectiva banda, alejándonos una de la otra por motivos del destino. Ingresaron a la gran limosina y no sabía que hacer, sí, me quedé para como una idiota fuera de ella mientras los cuatro reían burlándose de mí.

         Sube francesilla, no mordemos – rió Samuelson, el baterista.
         Ven Lilian, no tengas miedo – dijo dulcemente Dave.
         Dios no quiero hacer esto – dije en susurro para mí misma.
         Claro que quieres – jugó con sus cejas Ellefson mientras reía con los demás.

Me hizo reír, entrando tan solo un poco en confianza, subí junto a Dave mirando como los hombres bebían, como disfrutaban de todos estos lujos que tenían, me ofrecieron beber pero no podía, estaba trabajando.

         ¿Dónde vamos? – miré a Dave.
         Ya lo verás querida, ten calma
         Debo volver a trabajar Dave…
         No te preocupes, luego yo hablo con tu superior – rió rodeándome con uno de sus brazos.
         ¿De que parte de Francia eres? – preguntó Chris Poland.
         Soy de Paris, una linda ciudad – sonreí tímidamente.
         Si, linda ciudad… haremos un concierto dentro de un mes allí… – dijo Samuelson.
         Podría venir con nosotros ¿no? – rió Ellefson – Serviría como guía turística digo yo… - volvió a reír.
         Sería una grandiosa idea ¿no Dave? – lo miraron.
         Si, si ella quiere por supuesto que podría venir, pero si le damos miedo y no quiere viajar con nosotros no podremos llevarla – dijo irónico.
         Claro que me gustaría ir con ustedes – dije emocionada.
         ¿Vendrías con nosotros francesa? – rió el baterista
         Lilian. Se llama Lilian, Gar… no seas descortés – me defendió Dave acercándome a su pecho gracias al efecto de su brazo.
         Como sea, ¿vendrías con nosotros… Lilian? – reímos.
         Claro, me encantaría – sonreí.

Y así pasamos el rato hasta que la limusina se detuvo fuera de un teatro, miré por la ventana un poco azorada… no comprendía porque estábamos aquí. Los chicos me hicieron bajar primero, luego cada uno de ellos; era un lugar extraño… muchos vándalos cerca me provocaban escalofríos, me aferré a la mano de Dave quien me miró extrañado.
¿Pero qué estaba haciendo? Lo solté de inmediato, dándome cuenta del error que había cometido, él rió mirándome por sobre su hombro.

         ¿Dónde está Jefferson? – preguntó Samuelson.
         No lo sé, a esta ya debería haber llegado – contestó Ellefson.
         ¿Qué hacemos aquí? – le susurré a Dave.
         Ya lo verás – sonrió de media luna despeinándome.

En eso, llegó un sujeto de traje, muy guapo para ser sincera, pero no llamo mi atención.

         Hola chicos ¿Qué hay? – dijo riendo de brazos abiertos.
         Estás despedido – dijo Dave serio.

Hubo un silencio incómodo, no entendía lo que estaba pasando, nadie decía nada.

         ¿Por qué? ¡Si yo les di todo! ¡Gracias a mí están donde están! – gritaba enojado.
         Pues encontramos a alguien mucho mejor que tú – lo recriminó Gar.
         ¿Si? ¡Bien por ustedes, pueden irse a la misma mierda! ¡No me digan que es esa perra que está allí! – gritó molesto.

Dave lo golpeó con un buen derechazo, cayó al suelo con el labio sangrando. Los chicos lo miraron molesto, Dave también lo estaba y yo no creía lo que veía.

         No es una perra, ella es una dama… no como tú hijo de puta – escupió sobre él Mustaine.
         ¡Como pueden hacerme esto! – gritaba desde el suelo.

Sentí miedo de Dave por un momento, su extrema agresividad nunca antes la había sentido, los chicos me pedían que me tranquilizara, creo que me dio un ataque de esos.

         ¿Quieres entonces ser nuestra representante? – Dave acomodó mis cabellos tras mi oreja con cuidado.
         ¿Qué? – me sorprendí tragando saliva bruscamente.
         ¿Podrías ser nuestra representante legal? – sonrió.
         ¡Je suis d'accord! – grité.

Me miraron con una mueca extraña sin entender lo que decía.

         ¿Qué? – rió David.
         Claro… ¿Por qué no? – reí como idiota.

Uno de los chicos me tomó entre sus brazos y comenzó a rodar conmigo, junto a nosotros los otros 3… no sé porque tanta felicidad, ni sabía lo que tenía que hacer específicamente. Se suponía que sería abogada del gran Dave Mustaine, pero terminé jugando bajo el poder de Megadeth…