martes, 10 de enero de 2012

Chapter 14


•    Narra Ivette.

“Things not what they used to be, missing one inside of me. Deathly lost, this can't be real, cannot stand this hell I feel. Emptiness is filling me to the point of agony. Growing darkness taking dawn. I was me but now he's gone…”
 –    Hola – 
–    Hola… 
–    ¿Qué quieres? –
–    Hablar, ¿podemos reunirnos en algún lado? –
–    …Bien, dime donde –
–    ¿Te parece en el café donde desayunamos siempre? –
–    De acuerdo, te veo en hora y media  –

 Me encontraba en Rêve d'Égypte, aquel café donde desayuné mi primer día de trabajo aquí en Estados Unidos, un nuevo país y el mismo lugar donde seguí haciéndolo incluso luego de mi discusión con Lilian. Extrañamente había llegado 20 minutos antes de la hora pactada, usualmente soy de las que llegan tarde a todos lados. Estaba usando mi traje de oficina porque era día de semana, ergo había tenido que trabajar. Lilian llegó 6.30, justo a tiempo. Se sentó frente a mí y ordenó un cortado. La miré fijamente y ella me devolvió la mirada con la indiferencia que la caracterizaba cuando estaba molesta.

–    Estás enojada – dije.
–    Como para no estarlo. Me acusas de algo que no hice –
–    Ibas a hacerlo –
–    Jamás te haría algo como eso, eres mi mejor amiga…
–    Eso es basura. Si lo fueras no te irías de mi lado tan pronto, hubieras esperado un tiempo –
         No iba a abandonarte idiota – dijo – En realidad iba a preguntarte si querías venir conmigo, pero nunca me dejaste hacerlo –
–    ¿Qué? – pregunté.
–    Así es, iba a invitarte – respondió con superioridad, sonriendo de lado.
–    Bueno pues… eso ya no importa ahora –
–    ¿Cómo que no? – preguntó – ¿No vendrás conmigo? –
–    No…
–    ¡¿Por qué?! – cuestionó – No me jodas… ¿aún sigues molesta? – alzó una ceja.
–    ¿Insinúas que no debería estarlo? – fruncí el ceño.
–    No tienes razón para estarlo –
         ¿De verás crees que podría ser capaz de acompañarte después de lo que has hecho? ¿Luego de lo que “nos” has hecho? – pregunté molesta.
–    ¿Nos…? –
–    Sí, a mí y a Dave – tomé mi bolso y saqué “In Touch”, una revista de chismes hechos por y para yankees.
–    No lo metas en esto – dijo entre dientes.
–    Tú me obligas a hacerlo…

Le pasé la revista por sobre la mesa. La cara que puso no tenía comparación a nada que haya visto antes. Sus ojos se abrieron hasta tal punto en que parecía que se le iban a salir los globos oculares, abrió su boca levemente dejando ver la hilera superior de sus dientes parcialmente y sus manos comenzaron a temblar mientras sostenía aquella imagen. Era una foto de James Hetfield y de ella, tomada de su brazo mientras salían de un bar; él estaba abriéndole la puerta de su auto.

–    Esto… esto no es lo que parece – dijo.
–    ¿Qué es entonces? – pregunté.
–    Estaba borracha y él se ofreció a llevarme – respondió.
–    Tsk, parece que no te cae tan mal después de todo…
–    No tenía otra forma de regresar al hotel – dijo – Además, aún no me agrada –
–    Como sea… Eres una mentirosa Lilian, ¿acaso no pensabas decírmelo? – fruncí el seño.
–    No me pareció tan importante, es sólo una foto –
–    Será sólo una foto para ti pero, ¿siquiera piensas en tu noviecito? El tipo está completamente enamorado –
–    Eso no te incumbe Ivette –
–    Lo que tú digas – me levanté de la mesa dispuesta a irme de allí – Aunque… tal vez deberías llamarlo. Después de todo, ésta revista está en todos los puestos de diarios del país –

Salí por la puerta del café, podía sentir su mirada clavada en mi nuca. Caminé unas tres cuadras hasta que encontré una parada de autobús en donde me dispuse a esperar por el que me llevara a casa. No había nadie en ella, por lo cual estaba agradecida, eso me daba tiempo para pensar que haría de ahora en adelante. Mi relación con Lilian se había hundido como el Titanic en el océano; no pude evitar sonreír con esta comparación, y James me había utilizado para su propia satisfacción. Sin embargo, no podía darme el lujo de perder mi empleo como representante de la banda, ¿quién sabe cuánto tiempo me tomaría encontrar otro trabajo decente? La única opción que me quedaba era fingir que no había sucedido absolutamente nada con el vocalista y mantener una relación meramente profesional con él…

         Mi vida es una mierda – pensé – ¿Cuándo deje de ser la chica fría y ruda que era en la secundaria? ¿Cuándo me volví tan… patética? –

Tomé el autobús, el cual estaba lleno de miserables trabajadores que regresaban de sus empleos, luego de esperarlo por 45 minutos; otra razón más para odiar esta ciudad. Entré a mi departamento, arrojé las cosas sobre el sofá y me metí al baño para ducharme. Cuando terminé me vestí y me tiré en mi cama para ver la televisión. Habré mirado unos 5 minutos mientras hacía zapping por los canales cuando un programa de noticias llamó mi atención:

“METALLICA: James Hetfield, ¿con novia?”

–    Al parecer el músico y líder de la banda estaba saliendo de, lo que creemos era una fiesta o reunión en el conocido bar Orson, ubicado aquí en la zona. Periodistas que lo han visto salir del lugar aseguran que iba acompañado de una joven mujer, la cual se rumorea, podría ser su pareja. Por otro lado es bien sabido que… –

Apagué aquel aparato mientras las lágrimas corrían libremente por mi rostro. Nunca me había sentido tan desolada en mi vida, deprimida sí, pero nunca de esta manera. Mi mundo se había venido abajo por completo sin ninguna advertencia y no pude hacer nada para evitarlo, mucho menos repararlo.


Dos días pasaron con una lentitud inimaginable, casi agonizante. En la oficina todo seguía igual, nada extraño ni diferente, a excepción del ambiente… estaba más calmo desde la partida de Lilian. Como era de esperarse esto fue notado por todos, incluso por nuestro jefe, por lo que los comentarios sarcásticos eran cosa diaria.

–    Señorita Devereux, ¿puede venir un segundo? – me preguntó Paúl.
–    Claro, ¿qué sucede? – pregunté alzando mi ceja izquierda.
         El señor Hetfield me ha llamado preguntándome por usted. Dice que no devuelve sus llamadas ni contesta sus mensajes – dijo – ¿Puede decirme a que se debe tal situación? – ironizó.
–    No es asunto suyo – bufé mirando para el costado.
–    Al contrario. Yo diría que me incumbe completamente… el que está quedando mal con su actitud soy yo –
         Estuve teniendo problemas personales, eso es todo lo que necesita saber – dije – Ahora si me disculpa ya es la hora de salida y, honestamente, quiero irme a dormir – espeté dándome la vuelta y saliendo de allí.

Decidí regresar al hotel caminando. Dos, cinco, diez, quince… perdí la cuenta al llegar a la décimo séptima cuadra; habré demorado aproximadamente una hora en recorrer las 30 cuadras hasta mi hogar, si es que así se lo podía llamar. Entré al departamento y me dispuse a ducharme, pero cuando estaba por comenzar a desvestirme alguien tocó el timbre.

–    Hola… –  dijo él.
–    …
–    ¿Puedo pasar? – preguntó.

Asentí como idiota sin romper el contacto visual ni articular palabra, y me corrí del medio para que pudiera ingresar al lugar. Estaba nerviosa, debía admitirlo, tenía miedo de lo que pudiera pasar ahora. Nunca fui de esas personas que creen en el destino y esas mierdas espirituales u ocultistas pero quizás… esto sea una forma de castigo por todas las cosas que he hecho a lo largo de mi vida… tal vez, sólo tal vez, el karma me estuviera jugando una mala pasada.


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