miércoles, 7 de diciembre de 2011

EXTRA


• Narra Lilian.

Aquellas viejas memorias se hacen inolvidables, los bellos recuerdos quedan impregnados en nuestras mentes de forma permanente, haciendo revivir todas esas sonrisas sin mucho esfuerzo.

            Ivy dice:           ¿Cómo podré reconocerte?
Lily dice:           Pues estaré con una boina roja, será llamativa, creo que con eso bastará ¿o quieres que llevé un cartel con tu nombre?
Ivy dice:            Yo iré vestida de negro, ya sabes; conoces mi estilo, no te será difícil reconocerme Lilian…
            Lily dice:           Eso espero, estoy muy nerviosa, mamá aún no se convence de que tú existes
            Ivy dice:           ¿Sigue creyendo que soy un gordo que piensa en violarte xD?
            Lily dice:           ¿Acaso tu madre piensa que soy tan solo una chica con buenas intenciones xD?
            Ivy dice:           ¡Claro que no! Nuestras madres están locas ¿lo sabias?
            Lily dice:           Lo sé ¡que manía de desconfiar…!
            Ivy dice:           Bueno, iré a buscar el dinero y voy en camino a tomar el bus para encontrarnos ¿te parece?
Lily dice:           Perfecto, espero que no te pierdas querida. RECUERDA: Estaré en la Torre Eiffel con una boina roja y un abrigo negro, no pienso esperarte con una remera de Metallica, está casi nevando Ivette ¿está claro? ¿¿O quieres que te lo dibuje xD??
Ivy dice:            ¡¡No soy tan tonta Lilian xD!! Espero que tengas paciencia, solo eh ido a Paris un par de veces, apenas recuerdo como llegar a la Torre, de todos modos te llamaré al móvil para evitar perderme ¿si?
Lily dice:           Reims queda a dos horas ¿no? Espero que no tardes, porque iré a comprarte un regalo y luego te esperaré, ya me marcho. Cuídate Ivette, te estaré esperando ¡¡POBRE DE TI QUE LLEGUES TARDE!!
Ivy dice:            Tranquila mujer, ahora voy saliendo, ya hice mis maletas así que espero que tu madre no me mire feo cuando llegue a tu casa :(
Lily dice:           Si lo hace, nos vamos al departamento secreto de mi hermano mayor, así que no te preocupes, ¡¡solo vente que la emoción me altera!!
Ivy dice:            Está bien, nos vemos en dos horas… te amo Lily *-*
Lily dice:           Y yo a ti Ivy *-* Nos vemos, ¡adiós!

                        Ivy ah cerrado sesión.

Aquella permanente emoción que me envolvía hacía de ese día uno de los mejores de mi vida, habíamos esperado cerca de 5 años para que este momento llegara. Ivette se había echo mayor de edad hace unos días y eso le permitía dejar su región sin autorización de sus padres, es decir, podría hacerme una visita; aunque claro, eso le molestaba mucho a ellos por el solo hecho de que nos conociéramos por Internet.

         ¿A dónde crees que vas? – dijo mi mamá desde la cocina, mientras yo abría la puerta para irme.
         Voy de compras y luego voy a encontrarme con Ivette – sonreí ilusamente.
         ¿Con permiso de quien? Ya te dije que no me parece buena idea que esa niñita venga a visitarte, no me gusta para nada – dijo recalcando la última parte de la frase.
         Lo sé, pero eh estado esperando este día hace ya 5 años mamá, no piensas arruinarlo… ¿o si? – dije enojada.
         ¿Viene sola?
         Si, sola mamá…
         Ve con cuidado, ve con tu hermano, lleva a Fisher – levantó las cejas.
         No mamá, a él lo dejas hacer todo sin tu permiso… incluso… – pensé – Nada, no iré con él de todos modos, esto es algo que debo hacer sola – sonreí.
         Ve con cuidado hija, cualquier cosa que pase… me llamas – dijo ya más calmada.

Asentí, me coloqué la tan amada boina roja y abroché mi largo abrigo negro, cerré la puerta y guardé mis llaves en uno de los bolsillos. Caminé por la avenida Pierre en busca de un hermoso ramo de flores, rosas azules, las que más le gustaban a Ivette, quería recibirla de una manera especial; más que mal compartíamos un lazo especial desde ya hace mucho y eso había provocado que la quisiera como una verdadera hermana.
Con Megadeth a todo volumen en mi mp4, transcurrí por esas frías pero bellas calles, pasé incluso fuera de una automotriz y me deleité mirando aquellas motocicletas, juré que algún día, cuando fuera ya mayor y tuviese dinero… me compraría una y sería la francesa más feliz del mundo.

         Estoy contigo en 15 minutos, el conductor prometió apresurarse – reía.
         Eso suena maravilloso, ya estoy camino a la Torre Eiffel – sonreí.
         ¡Estupendo! Allá nos vemos entonces – cortó.

La emoción me carcomía por dentro, sentía como mis latidos aumentaban al pensar que haría cuando la viera ¿Qué tenía que hacer? ¿Abrazarle o solo saludarle? En verdad el momento sería maravilloso fuera como fuera nuestro encuentro, pensar en qué haríamos era lo de menos.
Caminé a dicho lugar, contemplar aquella maravilla desde abajo era magnífico, me sentía tan diminuta… Me senté en una banca frente a la entrada del parque que existe junto a la Torre y allí esperé, nerviosísima. Arreglé mi boina mil veces para que se viera perfecta, siempre me gustó verme bien, y no iba a dejar que mi mejor amiga me viera mal vestida más aún, la primera vez.

         ¿Por qué tardas tanto Devereux? – bufé mirando la hora en mi celular.
         Lo siento tanto, es que el tráfico aquí en Paris es horrible – rió atrás de mí.

No podía creerlo, me puse de pie tirando al suelo mi mp4, haciéndolo trizas, pero eso no me importó; la abracé con todas mis fuerzas, ella hizo lo mismo. Cerré mis ojos para sentirla cerca de mí, lo más que pudiese, este era el momento que había esperado durante mucho tiempo…

         ¡¡No puedo creerlo!! – grité sujetando mi boina, luego de soltarla.
         ¡¡Yo tampoco!! Vi tu boina a la lejanía y pensé ¿Será ella? ¿O alguna otra idiota decidió venir con una boina del mismo color hoy? – rió arreglando su abrigo.
         ¡Mira, somos del mismo tamaño! – grité sin poder creerlo.
         Es cierto, pensé que serías más pequeña – dijo riendo apenada.
         Pues debiste beberte toda la leche cuando pequeña, así serías más grande –reí.
         Tienes toda la razón, por cierto, me gusta tu maldita boina roja – sonrió dulcemente.
         ¿De verdad? ¡Oh! Te traje un regalo – sonreí.
         No era necesario – frunció el seño – de todos modos, dámelo – rió.

Reí y le entregué las rosas azules tal como le gustaban, también le di unos panecillos que había comprado para su aterradora hambre, que de seguro traía por el largo viaje. Nos sentamos en esa banquita del parque, maravillándonos con la gran obra del hombre frente a nosotras, la gran torre Eiffel; hablamos tonterías, estupideces e incoherencias, es decir, apenas teníamos 17 y 18 años, no pensábamos hablar de matemáticas ni mucho menos de política, aunque en verdad… bueno olvídenlo.

         ¿Estás lista para ir a mi casa?
         ¿Segura que puedo ir? No quiero que tengas problemas por mi culpa…
         Tranquila, llamaré a mamá, ¿me esperas un poco? – sonreí.
         Todo el que quieras, pero no demasiado… ¡Viaje dos malditas horas para verte! – bufó riendo.

Sonreí y me puse de pie, caminé un poco y marqué el número de mi madre, tardo mucho en contestar pero al fin lo hizo.

         ¿Mamá?
         Hija, ¿Ya te encontraste con tu amiga? – dijo preocupada.
         Sí, ya estoy con ella… quería saber si podemos ir a casa…
         No, mejor vete al departamento de tu hermano, tu papá está borracho y está haciendo un escándalo… no quiero que tu amiga vea este tipo de cosas, le dije a Fisher que te llevara ropa para allá. Hable con Daniel y autorizó tu estadía allí ¿está bien hija?
         Claro… no te preocupes, gracias, si papá te hace algo…
         No te preocupes, no me hará nada…
         Eso espero – dije molesta - ¿Por qué no pasas la noche con nosotras?
         No hija, me quedaré en casa, solo cuida la casa de tu hermano y procura que no te pase nada – sonrió.
         Está bien mamá, adiós…
         Adiós hija – cortó.

Apreté mi mandíbula, molesta, con mucha ira en mi interior… para variar mi padre había comenzado a hacer escándalos gracias a su maravilloso don de estar borracho casi todo el tiempo. Volví con Ivette, le sonreí y le expliqué que por motivos “familiares” debíamos quedarnos en el departamento de mi hermano mayor.

         Eso es mejor, tendremos la casa para nosotras solas… ¡¿No es genial?! – gritó.
         Creo que si… – reí por su risa.
         ¡Vamos Lily! Debo llevarte a un bar – sonrió.
         Son las 8 ¿crees que hayan bares abiertos?
         Claro que si… hay mucho abiertos, además, esta es la capital querida… los bares abren a las 10 de la mañana – sonrió.
         Entonces… ¿Qué estamos esperando? – reí.

Y así lo hicimos, fue mi primera noche de alcohol apasionado. Esa noche ambas nos emborrachamos a más no poder, ese día perdí mi virginidad con un Irlandés maravilloso, parecía sacado de una película. Como sea, era menor de edad, lo sé, pero en verdad ningún bar nos pidió nuestras identificaciones ni nada por el estilo, con Ivette a cargo, la juerga era intensa. Llegamos al departamento de mi hermano a eso de las 7 de la mañana, sin recordar muy bien lo que hicimos; alcohol, también hubo drogas, mucha música, sexo y quien sabe que otro tipo de cosas fue la que hicimos aquella noche… pero de todas maneras, había sido la mejor de mi vida.

         Buenos días – rió junto a mí.
         Buenos… ¿días? – reí con resaca.

Ambas estábamos desnudas, ¿Qué fue lo que hicimos en esa cama ambas? Pues solo nuestro maldito subconsciente lo sabía, estábamos tan extasiadas que tal vez… cabe una pequeña posibilidad que entre nosotras… también haya existido un arrebato sexual… digo… tal vez.

Aquel día, aquella noche, aquel maravilloso encuentro fue el mejor de todos. Fue y será inolvidable por siempre, así fue como comenzamos nuestra vida juntas. Recuerdo también que esa misma mañana Ivette me dijo que estudiaría lo mismo que yo, pero aquí en Paris, que jamás volvería a Reims. Dijo que su vida allá era aburrida, que toda la diversión estaba aquí en Paris, que los pasajes a Alemania, Inglaterra e incluso Norteamérica eran más baratos… lo que nos facilitaba la opción de irnos de este maldito lugar.

         Comenzaré a trabajar, iré a la universidad el mismo año que tu entres, así estudiaremos juntas ¿te parece?
         Pero irás un año más tarde – bufé.
         Eso que importa, te compraré la motocicleta que tanto quieres y nos iremos de aquí con nuestro primer sueldo, eres buena en lo que haces Lilian, surgirás pronto… y eso quiere decir que me llevarás contigo sea a donde vayas – rió.
         ¿Cómo estás tan segura de eso? – reí.
         Porque somos mejores amigas para siempre, y no nos separaremos nunca, pase lo que pase…

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